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Biografía de José María Morelos



José María Morelos era hijo de Manuel Morelos, carpintero de ascendencia india y de Juana María Pérez Pavón, criolla, cuyo padre había sido maestro de escuela en la ciudad. Durante catorce años, además de las primeras letras que le enseñó su madre, sólo se sabe que ayudó en lo que pudo para el sostenimiento de la familia.


En octubre de 1810, conocedor del levantamiento de Miguel Hidalgo, que había sido su rector en San Nicolás, decidió visitarle y hablar con él. Al parecer, su intención era la de ofrecerse como capellán, pero una vez llevado a cabo este encuentro el 20 de octubre, Hidalgo lo convenció de que aceptara una misión más importante: marchar a la costa del sur, reunir tropas y tomar el puerto de Acapulco, que Morelos conocía muy bien. El 25 de octubre, acompañado de una veintena de voluntarios mal armados, Morelos partió de Cuarácaro hacia las tierras calientes del sur, en calidad de lugarteniente de Hidalgo.



La actividad insurgente de Morelos duró cinco años, a lo largo de los cuales fue capaz de desarrollar cuatro campañas militares, además de una obra política, doctrinal y administrativa en la que se recoge un pensamiento avanzado, innovador y cargado de sentido popular y social. Se le reconoce un incipiente genio de estratega militar, despiadado y cruel en algunas ocasiones, y capaz de enfrentarse y doblegar en varias ocasiones a los ejércitos realistas superiores en número, bajo el mando del temible Félix María Calleja.


Conducido a la ciudad de México, el 22 de noviembre de 1815 se iniciaba el primero de la serie de juicios a que fue sometido, ya que las autoridades militar, eclesiástica y civil se disputaron el derecho a condenarlo. Incoado con toda rapidez, el primer juicio terminó el día 23 y enseguida se presentó al prisionero ante el temible tribunal de la Inquisición, que lo incriminó por abandono de las doctrinas de la Iglesia y la adopción de herejías de autores malignos. El juicio estatal se celebró el día 28 y su declaración, registrada y anotada por el propio Morelos, constituye una de las fuentes de información más valiosas sobre el movimiento de independencia

Biografía de Miguel Hidalgo y Costilla


Nació en la Hacienda de Corralejo, en Pénjamo, Guanajuato, el 8 de mayo de 1753.
Fue enviado a Valladolid (hoy Morelia) a estudiar al Colegio de San Nicolás Obispo, del cual llegó a ser catedrático de teología, filosofía y moral y finalmente, rector. En 1792 se ordenó como sacerdote, ejerciendo su ministerio en el Curato de Dolores, después de haberlo hecho en varios otros curatos. De ideas liberales, se unió al grupo de patriotas que en el año de 1810 conspiraban en Querétaro a favor de la independencia de México. El movimiento armado debería iniciarse en el mes de octubre de ese mismo año, pero descubierta la conspiración y detenidos varios de los complicados, Hidalgo, en unión de Aldama, Allende, Abasolo y otros, en atención a un aviso que, con riesgo de su vida les fue enviado por la Corregidora Doña Josefa Ortíz de Domínguez decidió efectuar el levantamiento en el acto, y así, al amanecer del 16 de septiembre de 1810, los vecinos del pueblo de Dolores, alfareros, carpinteros, herreros y campesinos, acudieron al llamado del padre Miguel Hidalgo y Costilla para iniciar la lucha por la independencia.



El 21 de mayo de 1811, al llegar a Acatita de Baján, Hidalgo, Allende y 27 compañeros más, fueron víctimas de una traidora emboscada que les tendió Ignacio Elizondo y fueron hechos prisioneros. Conducidos a Chihuahua, Allende, Aldama y Jiménez fueron fusilados el 16 de junio de 1811 y un mes después, el 30 de julio de ese mismo año, Hidalgo fue fusilado también.

El Seminario de Tehuacán

...Ante la necesidad de contar con más sacerdotes, el 31 de agosto de 1963 el Obispo dio el decreto de construcción de un seminario, obra que inició el 1 de septiembre del mismo año, en un acto muy solemne, colocándose la primera piedra en unos terrenos semidesérticos y baldíos cercanos al poblado de San Lorenzo Teotipilco, sobre el kilómetro 4 de la carretera Tehuacán-Puebla.La primera comunidad seminarística la formó un grupo de 23 alumnos que comenzó su formación el 31 de enero de 1964, en una casa particular, rentada, ubicada en la avenidad Maximino Avila Camacho (hoy Reforma Norte) número 112.Su primer formador fue el padre de la Congregación de San Basilio, Romualdo Herledan, de nacionalidad francesa, ayudado por un seminarista de Puebla.Al empezar el segundo año, la casa fue insuficiente y los seminaristas fueron trasladados a la Casa de Religiosas ancianas, Casa Betania, confiando la responsabilidad de la formación al presbítero Jesús Romero Flores.Allí permanecieron durante cuatro meses, en tanto se concluía y acondicionaba uno de los edificios del Seminario. El 21 de abril de 1965 se ocupó el primero de ellos, mientras los demás estaban en construcción.El 30 de mayo de 1967, el delegado apostólico, Luigi Raimondi, bendijo solemnemente las instalaciones ya terminadas del seminario de Tehuacán, ante la presencia de los señores obispos Rafael Ayala y Ayala, Ernesto Corripio Ahumana, de Tampico; Luis Munive y Escobar, de Tlaxcala; y los señores arzobispos Octaviano Márquez y Toriz, de Puebla, y Pío López, de Jalapa.A la fecha, más de 2400 seminaristas han pasado por las aulas de los Seminarios Menor y Mayor.Las primeras generaciones contaron con el invaluable apoyo del Colegio Benavente, de los hermanos Lasallistas, y del Centro Escolar Presidente Venustiano Carranza, los cuales colaboraron con los estudios de enseñanza Secundaria y Preparatoria.De 1967 al 1970 se tuvo la Facultad de Filosofía para alumnos que habían ingresado en años anteriores, y a partir de 1970 fue el Seminario Palafoxiano de Puebla donde continuaron sus estudios de Filosofía y Teología.Ese mismo año la Secretaría de Educación Pública concedió la incorporación a la Secundaria Interna con el nombre de San Luis Gonzaga. La preparatoria siguió en planteles externos.A partir de 1978 ya todos los alumnos hicieron sus estudios Secundarios dentro del Seminario, y los de Preparatoria avalados por la escuela particular John F. Kennedy.En el año de 1987 el nuevo obispo diocesano dispuso que los estudios Preparatorios de los seminaristas dependieran de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), de inspiración cristiana, dirigida por seglares, disposición que hasta la fecha se observa.

Tomado de http://www.diocesisdetehuacan.agenciacatolica.com

Evangelio del Domingo 7


Evangelio según San Mateo 18,15-20.


Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos".

El Himno Nacional


“Canto de los sentimientos del pueblo mexicano”.

Andrés Henestrosa

Desde el año de 1821 surgió la aspiración de contar con un canto cívico que tuviera significado nacional. Por aquellos días se pensó en una marcha, en una canción patriótica o en un canto épico. La concepción de un Himno Nacional maduró tiempo después.

Con fecha del 12 de noviembre de 1853, se publicó en el Diario Oficial la convocatoria para la composición de un Himno Nacional, firmada por Miguel Lerdo de Tejada. En el Diario Oficial del 5 de febrero de 1854 se emitió el dictamen del Jurado Calificador a favor del poeta Francisco González Bocanegra.

En la obra de González Bocanegra destaca el fervor cívico y la patria como razón de ser del Himno. El autor logró reunir en su obra las aspiraciones libertarias del pueblo de México, en defensa de la soberanía nacional y el sentido histórico de su época.

El Himno Nacional, con el texto de Francisco González Bocanegra y la música del Jaime Nunó, fue interpretado por vez primera en las festividades patrias del 15 de septiembre de 1854, en el Teatro Santa Anna, posteriormente Teatro Nacional.

Las luchas intestinas primero, y la Intervención Francesa, después conmocionaron al país durante mucho tiempo, por lo que el Himno Nacional quedó relegado, a lo que contribuyó el hecho de haber sido compuesto en la época santanista.

No sería sino hasta septiembre de 1872, que el Himno volvió a interpretarse. A partir de entonces se emitieron disposiciones expresas para su ejecución en actos oficiales.

El 24 de febrero de 1984 se promulgó la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, que regula, entre otras cosas, la ejecución del propio Himno de acuerdo a la letra y a la música, cuyas versiones oficiales aparecen en dicha ley.

La Bandera Nacional


“La Bandera es la Patria toda, en sus sueños, en sus realizaciones. En su origen y concepción se mezclan el mito, la leyenda, la fábula, que sumadas dan el concepto de Patria, de nacionalidad, de identidad colectiva”.

Andrés Henestrosa

Nuestro lábaro patrio tiene su origen en la bandera trigarante que se elaboró conforme al Plan de Iguala, donde las ideas de religión, independencia y unión fueron representadas por los colores blanco verde y rojo, colocado en franjas diagonales y con una estrella al centro de cada una de ellas.

Posteriormente, en noviembre de 1821 se emitió el decreto que dispuso que la bandera sería tricolor, verde, blanco y encarnado, con franjas verticales y figurando en el centro la efigie de un águila coronada.

Desde esa época se conservó la dirección de las franjas, pero sin el águila coronada. Sin embargo, la reglamentación para su uso y difusión se fue perfeccionando durante el siglo XX, hasta que en 1983 se dispuso:

“Que la bandera consiste en un rectángulo dividido en tres franjas, verde, blanca y roja, donde en la central contendrá el escudo nacional, con diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha franja, siendo la proporción entre anchura y longitud de la bandera de cuatro a siete.”

El Escudo Nacional


“El Escudo Nacional, es el signo, el sello representativo y legítimo; el genuino blasón de México.”

El antecedente más remoto de la figura del águila que aparece en el Escudo Nacional se localiza en la leyenda que narra la fundación de México-Tenochtitlán, donde un águila posada sobre un nopal devora a una serpiente. Durante el virreinato las águilas coronaban los escudos de muchos edificios, pero se les proscribió porque se les consideraba de origen pagano. En plena lucha por la independencia se retomó al águila como símbolo de México en la bandera insurgente de la Junta de Zitácuaro y, posteriormente, en el Imperio de Agustín de Iturbide.

En 1823 el congreso Constituyente decidió que el sello del Estado mexicano fuera el águila con la serpiente entre las garras, posada en un nopal, orlando el emblema una rama de laurel y otra de encino, como en el escudo insurgente. En nuestro siglo, Venustiano Carranza expidió un decreto para evitar las variaciones en las interpretaciones gráficas del Escudo Nacional, señalando que éste debía ajustarse a los viejos códices, con el águila de perfil posada sobre un nopal y éste sobre una piedra en el agua. Por las vicisitudes políticas de la época el decreto no entró en vigor y el diseño provisional fue modificado posteriormente.

En 1934 se expidió un nuevo decreto que fijó de forma definitiva el Escudo nacional: se conservó el águila de perfil y se estilizó su plumaje así como la forma de la serpiente.

En 1967 y 1983 se emitieron decretos para reglamentar el uso de los símbolos nacionales, señalándose que: “El Escudo Nacional está constituido por un águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas en un nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate, con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural. Posada su garra izquierda sobre un nopal florecido, que nace en una pequeña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una serpiente curvada, de modo que armonice con el conjunto. Varias pencas de nopal se ramifican a los lados. Dos ramas, una de encino al frente del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que, cuando se representa el Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la Bandera Nacional”.

 
A.C.J.M. de la Diócesis de Tehuacán - by Templates para novo blogger